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Ya sabemos que es la psicosis: trastorno mental grave que genera en el paciente la pérdida del contacto con la realidad. La persona podrá manifestar, según el caso, delirios, que son falsas creencias sobre lo que está ocurriendo o sobre quién es el individuo, que la padece. Alucinaciones, que son percepciones falsas, como ver, oír o sentir algo que no existe, o el pensamiento desordenado, que es cuando los temas pasan, de uno a otro, sin relación aparente. Todo ello, entre varios problemas.
El actual jefe del Estado colombiano, y sus
personas más cercanas, pueden estar bajo serias afectaciones mentales. Pero el
caso que más inquieta es el del líder de la nación. Haciendo un simple
seguimiento, basado en la prensa profesional, que abarque no sólo desde el
momento que asumió el cargo, hace dos años y medios, sino incluso la época de
la campaña, o incluso antes, existen un sinnúmero de eventos, que llevaron a
concluir, basado en sus propias actuaciones y dichos, que, evidentemente él
padece un trastorno mental serio, reforzado por el hecho también de conocimiento
público, de sus adicciones a varias sustancias psicotrópicas. Lo último se basa igualmente en varios registros de sus intervenciones públicas, y en testimonios
que han dado a la ciudadanía, personas que han sido de su entorno cercano.
En varias oportunidades, pero lamentablemente
por canales informales, se ha exigido que él sea objeto de exámenes médicos,
psiquiátricos, así como de la presentación de los resultados de estudios sobre toxicidad,
de los que son comunes a tantísimos trabajadores, que hacen actividades de
riesgo, o que pueden afectar la seguridad propia y la de otras personas. Al
tener este individuo, el primer trabajo del país, con más razón, cualquier
justificación para llevar a cabo dichos procedimientos, estaría de más. Por el
origen no oficial de estas solitudes, por supuesto no han sido atendidas.
Cabe entonces, entre otras varias preguntas,
formular ¿qué puede hacer Colombia? teniendo en cuenta el altísimo riesgo
del gran nivel de destrucción que le pueden hacer a la República, en el año y medio restante de su mandato (en caso que no efectúe trampas para quedarse, siguiendo los modelos, por ej. cubano y venezolano), lo cual ha
sido un objeto central de este gobernante ¿para qué, o para quienes, ha hecho
sus estropicios? es otra investigación pendiente.
Realmente, la única solución posible
propuesta, es que las Fuerzas Armadas, que vale anotar, el
"mandatario" ha perjudicado de manera grave, con varias acciones desde el
día 1, en cuanto que son la fuerza pública constitucional, portadoras de las armas
de la República, para que los civiles no tengan que hacerlo, deberían arrestar a toda
la cúpula gobernante y de inmediato, convocar a unas elecciones urgentes, y claro
está, que quienes aspiren a participar como candidatos, entre otros requisitos
de probidad, presenten sus exámenes psiquiátricos y toxicológicos, avalados por
autoridades nacionales e internacionales. Todo ello, simplemente para salvar al
país.
paulofduquer@outlook.com