martes, 26 de noviembre de 2013

Cuatro preguntas sobre la información pública del Secuestro

(Documento escrito y dado a conocer en Diciembre de 2010, 
a miembros de la prensa estratégica, colombiana 
y que fue retomado en ese momento por dos medios muy importantes, 
pero de modo parcial. 
Otros periodistas estratégicos lo han conocido, en diferentes épocas.)


Principales aspectos sobre la forma en que fue manejada la información pública, sobre el delito de Secuestro, durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y su incidencia en la percepción sobre la presunta disminución del problema.


En el informe público, oficial, del Estado colombiano para el año 2001 y conocido a principios de 2002, sobre la Situación General del Secuestro, se reportaron la ocurrencia de 3041 casos, divididos en las siguientes categorías: Por definir Modalidad 1.282 (42,16%), Extorsivo Económico 890 (29,27%), Simple 682 (22,43%), *Extorsivo Político 103 (3,39%) y a Miembros de la Fuerza Pública 84 (2,76%). *Es importante ver como se contemplaba lo extorsivo tanto para lo económico, como para lo político, ya que debe ser así entendido, siempre que se pida algo a cambio de la víctima, lo cual no necesariamente es dinero.

Para marzo de 2006, en parte como consecuencia de la reforma al Código Penal, se le había dado otro nombre a algunos casos de Secuestro, entonces por ejemplo se mencionaron tipos como la -Custodia de Menores(Sustracción Interparental)-, cuando un padre le arrebata al otro un hijo y que antes era parte del Secuestro Simple; el -Paseo Millonario-, que luego terminaría siendo tenido en cuenta nuevamente como secuestro (para Diciembre de 2007), tras un caso que involucró como víctima a un funcionario de la embajada de Estados Unidos y que antes había sido parte del Secuestro Extorsivo; el caso de la -Piratería Terrestre-, delito de frecuente ocurrencia por todo el país, que en muchas oportunidades involucra el secuestro de los conductores, pero que se empezó a reportar sólo como Piratería Terrestre; caso -Hurto-, similar al anterior. Es decir, a los reportes oficiales de criminalidad comenzaron a enviarse estos casos nombrados, dándole  la primacía al delito conexo, no ya como secuestros, por lo tanto dejaron de ser tenidos en cuenta en las estadísticas. Ocurrió también en eventos para -Desaparición Forzada- y de -Reclutamiento Ilegal (muchas veces de menores)-, se debe hacer énfasis, fueron reportados con los otros nombres y para otros listados, así hubiesen implicado secuestros.

Junto con lo anterior, se presentó desestímulo a la denuncia, que funcionó de la siguiente manera: al reportar los familiares a la autoridad competente la ocurrencia de casos de secuestro, les pedían que para poder ser tenido en cuenta el evento, debía existir la confirmación por parte del captor, o de la banda, esto mediante toma de contacto, generalmente telefónico sobre el hecho y saber lo que se estaba solicitando por la víctima. De no haber ocurrido aún tal contacto, así existieran testigos y evidencias del rapto de la víctima, no se podía indexar el caso, pero cuando los secuestradores finalmente tomaban contacto, lo primero que indicaban era que si se acudía a la autoridad competente, se cobraban la vida del rehén, entonces esta situación influyó directamente en un desestímulo en la denuncia de los casos. Corresponde anotar, que especialmente en el gobierno anterior al de Uribe Vélez se habían adelantado importantes campañas de estímulo a la denuncia, por convicción, intentando darle todas las facilidades a la ciudadanía en tal propósito, buscando el acercamiento y la generación de confianza entre la fuerza pública y la población, logro que terminó diluyéndose.

Además, el gobierno comenzó a publicar en sus reportes oficiales sólo una de las modalidades de secuestro, el Extorsivo Económico, excluyendo entre otros al -Secuestro Simple-, ya que pensaban, aparte de lo mencionado con el caso de la custodia de menores, también que se trataba a veces de casos de infidelidades de pareja, entre otros. Si vemos que cuando se trataba el tema abiertamente, es decir, antes de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, esta modalidad (extorsivo económico) equivalía a menos de la tercera parte, entonces, por esta vía ¿de cuantos secuestros dejó de hablarse? Lo insólito es que tanto entonces (primer semestre de 2006), época de la primera reelección presidencial, como hasta ahora, se siguió haciendo un comparativo de cifras con los gobiernos anteriores, sin que por lo general se le explicara a la gente los cambios que aquí se han referido, o sin depurar con el mismo sistema los datos de las épocas pasadas, lo que mostró en el papel una disminución muy notable de la ocurrencia del delito y que el gobierno reflejó y utilizó mediante documentos tales como el comunicado de prensa de Abril 11 de 2006, coordinado por la Vicepresidencia, en el que le atribuyen la baja a ”…el resultado de la política de Seguridad Democrática”.

Tampoco le gustaba al gobierno de Álvaro Uribe, tener en cuenta los eventos en donde por diversas causas, se retenían a grupos grandes de personas, que aunque fuese por horas, en los reportes de los gobiernos anteriores si se incluían, aunque como era lógico, ello hiciera aumentar significativamente las cifras. Un caso fue el de un grupo de aserradores a finales de febrero de 2007 que no fueron tenidos en cuenta en el informe oficial de marzo de 2007, de hecho hubo más casos con aserradores para ese año, de cualquier forma, la política fue intentar no incluir eventos grupales en las cifras, si estos correspondían a horas, o pocos días, lo que sucede insisto, es que en la época de las cifras  abultadas, esta clase de eventos si se consideraban, por ejemplo lo que pasaba en algunas carreteras. Alguien se puede atrever a pensar que ¿estar secuestrado, aunque sea poco tiempo es un chiste? 

Hacia mayo de 2007, como se seguían presentando múltiples eventos de secuestro y no se podía tapar el sol con las manos, la agenda pública volvió a retomar el tema en sus informaciones y el 5 de julio hubo una importante manifestación nacional, de rechazo, la más grande en años, mostrando que realmente el problema estaba ahí, en ese momento también el diario El Tiempo informaba como la extorsión en Bogotá iba en aumento, algo que también se había querido ocultar.  Ese mismo día y al siguiente, en Caracol Radio, por primera vez en años hubo  referencias al asunto del subregistro, del no registro y a la constante histórica de más de tres mil secuestrados permanentes.

Se debe anotar, que para finales de 2009 ampliaron la publicación a dos categorías: Extorsivo y Simple, y que se terminó incluyendo también una categoría denominada -Indagación Preliminar-, de hecho junto con Extorsivo y Simple, son las tres categorías generales que aún hoy se emplean oficialmente, para hacer los comparativos desde 1996 hasta 2009, así como la información parcial para 2010. También en 2009 y tal como se ha mencionado recientemente, a raíz de los escándalos sobre manejos indebidos de recursos en la lucha antisecuestro, el gobierno decide depurar en forma extrema las bases de datos, mediante cruces de información, con el fin de mostrar finalmente una baja drástica del fenómeno, llegando incluso a tener cifras de un dígito por mes y de dos dígitos para la categoría de -Cautivos-, aduciendo que muchos secuestrados habían sido liberados pero no lo reportaron, o que otros eran víctimas de Desaparición Forzada, no de Secuestro. Para este caso también se debe anotar que, los hechos pueden involucrar los dos delitos, por ejemplo, muchos de los secuestros perpetrados especialmente por -grupos ilegales de autodefensas-, fueron con el fin último de desaparecer a las víctimas. 

Los datos anteriores a 2002, los siguieron publicando con el otro rasero y presentando los comparativos entre años y gobernantes en los informes oficiales, con su consecuente beneficio a nivel de propaganda política, según el reporte oficial, el total para el año 2009 es de 213 casos, versus 3572 casos en el año 2000 (pico más alto por años) según el mismo informe. De haber existido un interés genuino, serio, por comprender la problemática e informarle a la ciudadanía para buscar formas efectivas de enfrentar el Secuestro, se ha debido  aplicar la misma metodología frente al acerbo estadístico existente desde que habían datos metodológicamente obtenidos, -años noventa-, o haber seguido observando los eventos nuevos con una mirada por lo menos similar, a la de los años anteriores. Era una manera de obrar que el gobierno conocía perfectamente en sus alcances, ya que por ejemplo para el caso del Desplazamiento Interno, siempre estuvieron vigilantes a que el manejo de las cifras no perjudicara su imagen, y en el caso que los cambios en las formas de medir afectaran negativamente, estuvieron  siempre prestos a debatir y a aclarar, igual pasó con el tema de las mediciones sobre áreas cultivadas con Coca, cuyo cambio en el sistema, por ejemplo por parte de la ONU, según el propio expresidente Uribe, perjudicó la imagen del país. 

Quién fuera el Vicepresidente de Colombia durante los gobiernos de Álvaro Uribe, había fundado una organización para apoyar especialmente a las víctimas del Secuestro, este factor fue decisivo para que en la primera campaña presidencial se le ofreciera el cargo, sin embargo, durante buena parte de los dos períodos de gobierno, poco se había hablado del tema, claro está, cuando los casos famosos no obligaban, o cuando se acudía a la supuesta disminución para beneficiarse políticamente, pero se animó a tocarlo de nuevo, tanto él como su organización, después de un distanciamiento que tuvieron con el Presidente, cuyo origen data de eventos ocurridos en diciembre de 2006 y están relacionados con la intervención que tuvo el Vicepresidente, en la salida del cargo de la Ministra de Relaciones Exteriores (Ma. Consuelo Araujo), difícil decisión presidencial, trayendo entonces un par de años de complejas relaciones entre ellos, tras lo cual retomó Francisco Santos y su organización, los comentarios, observaciones y participaciones públicas, alrededor del tema del Secuestro, en un modo cercano a como el país los había conocido, en donde finalmente se animaron a hacer críticas sobre la última y drástica depuración (2009) en la medición del problema. 

Por una disminución real efectiva, de alrededor de 500 casos, del año 2000 al año 2001, gracias a un mejor accionar de la Fuerza Pública, colaboración y aprendizaje de la ciudadanía, no se podría descartar dicho factor también en la pretendida disminución del Secuestro para los años posteriores, especialmente gracias a que Colombia adquirió una amplia experticia en el manejo del delito, por parte de los organismos de seguridad encargados, pero, lastimosamente lo que más vino a incidir en la merma de las cifras públicas, fue el manejo de la información.  

Según investigación conocida en el año 2001, el Secuestro se había convertido en un factor determinante de control social, por ser el mayor factor generador de miedo en la población y por el consecuente poder que podía llegar a tener, por ejemplo la guerrilla, los principales secuestradores (58.3% de los casos en 2001), al causar terror sobre las personas. Surgen entonces cuatro preguntas frente a lo aquí mostrado ¿esta manera de intervenir las informaciones públicas, equivale a mentir? ¿habrá ocurrido lo mismo, con muchos otros tópicos importantes para el país? Intentar con este manejo, mejorar la imagen de Colombia, para atraer inversión extranjera, lo cual es un dato obtenido durante los años de acopio de estas informaciones, ¿justifica procedimientos de esta naturaleza? Más aún, ¿cuando las utilidades obtenidas de dichas inversiones son sacadas al exterior?


paulofduquer1@gmail.com