viernes, 19 de julio de 2013

El constante futuro incierto

¿Es Colombia una nación con un destino siempre impredecible? Cuando se revisan los archivos noticiosos, de hace diez, veinte, treinta años, se encuentran ciertas constantes que hacen ver permanentes desencuentros y enfrentamientos, que se podrían considerar a muerte, entre los distintos actores, quienes han operado unos más que otros, casi por norma en el marco de la ilegalidad, aunque muchos de ellos hayan portado la careta de la probidad, el interés general y el bien común.

Actualmente el gobierno avanza en un proceso que ha estado plagado de dificultades, para intentar llegar a unos acuerdos básicos, que pudieran conducir al desmonte del grupo rebelde, autodenominado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo - Farc - EP. Ese proceso, que en si mismo es de altísima complejidad, por la amplitud de la agenda de cinco puntos, que se pactaron inicialmente, y por los que particularmente los voceros de los declarados en rebelión han querido ir incluyendo durante el desarrollo de las conversaciones, y que está vinculado a la misma reorganización, muy seguramente utópica, del Estado colombiano.

Pero fuera de él, y desde el inicio, se plantaron claramente las voces de los sectores mas recalcitrantes del conjunto de la sociedad de este país, en contra tanto del proceso en sí mismo, como de los resultados que de él llegaran a desprenderse, es decir, un vil círculo viciosos, en el que manifiestan, ya sin pudor alguno: “Uds. Allá negocien, pacten, acuerden, que igual nosotros no vamos a cambiar, no vamos a ceder”. Surgen muchos interrogantes, como por ejemplo ¿No se toma Colombia la molestia de elegir democráticamente un gobierno, en el entendido que representa los intereses supremos de todo el pueblo? ¿Por qué los grupos extremistas se atreven de un modo tan artero, a desafiar lo que bien intencionadamente, y como consecuencia de décadas de muerte y destrucción, se quiere construir?

No podemos descartar que en el asunto mismo de la paz de Colombia, existan intereses transnacionales, que ven como una ventaja el desmonte de los principales grupos armados ilegales, para poder acceder así mas fácilmente a los territorios de selva, para llevar a cabo labores de explotación de materias primas en toda clase, en campos tales como los mineros, los energéticos ó, los farmacéuticos.

Ya se sabe de antemano, que los sectores radicales niegan la posibilidad de participación en los estamentos de la vida pública y política, de los integrantes de los grupos alzados en armas y quienes como consecuencia del mencionado proceso, transitarán a la vida civil, pasando, como sería inevitable, por una especie de amnistía. Ya el Estado le ha dado permiso a lo que fue su emblemático brazo político, el partido Unión Patriótica - UP, para que vuelva a la escena. No lo podía hacer, porque fruto del genocidio al que fue sometido, uno de los mas catastróficos a nivel mundial con aproximadamente cinco mil muertes, en las últimas votaciones que pudo participar, ya sus exiguos electores no cumplieron con las cuotas mínimas para permitir su operación, algo apenas obvio. Para hacerse una idea del exterminio de este partido, pensemos en el mas grande salón de convenciones, en donde se esté celebrando por ejemplo la designación de un candidato para una contienda presidencial, y que ese salón sea dinamitado en su totalidad, dando muerte a los miles de delegados que allí estuvieran. Bien, eso le pasó a ese partido, pero no en un sólo día, sino en cuestión de unos años. 

Pero, las fieras, los sectores recalcitrantes son claros, no lo piensan permitir. ¿Qué sucederá? Lo anterior sin perder de vista, que en la dinámica de terrible e irregular guerra, el grupo rebelde ha pasado por cometer todas las tropelías e infracciones, contempladas en los distintos códigos del derecho, nacional y mundial, pero, precisamente, eso es parte de lo que se tiene que concertar con el Estado colombiano, como responderán, de todos modos por su acciones, siempre con la idea de llegar a dejar la vía armada. El resto del país tiene la obligación de permitirles volver y ya entre todos, debemos solucionar los problemas, las causas, que ocasionaron la existencia de este conflicto sin fin. ¿Algún día?


paulofduquer1@gmail.com